Del cielo se cae la vida

 Estoy acostada y mi cuello se siente adolorido, esta posición que no es ni cómoda ni incómoda me hace sentir que necesito un sistema para poderme acostar de lado y que la computadora siga siendo útil en esa posición... pero no, estoy recargando el peso de mi cabeza sobre mi cuello torcido hacia el frente, como si estuviera haciendo una abdominal pero sin el esfuerzo, con el puro apoyo de las almohadas que dejan de ser cómodas para convertirse en una especia de piedra suave de la que me quiero levantar. Entre toda esta ansiedad e incomodidad corporal, distingo un aire que entra en mi cuarto, ¡milagro! Porque en mi cuarto casi nunca entra aire, pero entra y se siente fresco, húmedo, por un instante degusto... saboreo... palpo... no se como se dice, pero percibo el aroma en mi nariz, el aroma a petricor que rodea toda mi casa, ese aroma a agua fría, a tierra mojada, a brisa verde, como podría hacerlo un sabor delicioso, me distrae de la incomodidad y por un micro instante que parece eterno, descanso y pienso en la gente que se fue, en Marijo y mi abuelo, en mis ex novios que por suerte se fueron, en toda la "frescura" que viví con esa gente que ya no está, no los pienso con nostalgia, sino con alegría de esos momentos pacíficos, de risas, revitalizantes o de simple y llana paz. 

Comentarios

Entradas populares de este blog

2 años

Viví