Que se confunda, que se equivoque, que se arrepienta, que no te lleve
Es 1ero de Marzo y desde fines del año pasado nos avisaron que la medicina no tenía nada que aportar para que pudieras recuperar tu salud y continuar con tu vida de libertad. Tú no paraste de luchar, te intervinieron para mejorar tu espalda y darte calidad de vida. Esa calidad de vida es otra, no es la que tuviste durante muchos años (no los suficientes), es otra, una a la que te aferras porque eres admirablemente fuerte y combativa, estás con todo lo que tienes, para disfrutar y acompañar a tus hijos, para sobrevivir a tu mamá, como corresponde. La muerte no es justa, solo es. Y no sabe que tú eres una de las mamás más amorosas y entregadas, no sabe que eres la amiga más increíble que pudo haber tenido mi hermana y tampoco sabe que la felicidad más grande que ha vivido tú mamá fue el día que te conoció. Porque la muerte no sabe nada, solo es, no le importa nada y no paro de gritarle en mi imaginario que ¡aquí no es! ¡No es contigo su cita!...