Ejes y cicatrices
Mientras giro sobre mi propio eje para encontrar la postura que me aleje del dolor, te pego un grito para avisar que me estoy levantando, que posiblemente hoy sea de esos días en que no me pueda mover, me contestas con un mmmmm bien pronunciado con la firme intención de dejar claro que me escuchaste, pero al mismo tiempo estableces que no pretendes hacer más que eso. Me siento anciana cuándo mi cuerpo se traba. Luego recuerdo que me siento anciana desde que tengo 17 años y que esta parálisis esporádica tiene nombre y apellido. Me alegra que después de todo, el apellido no sea algo compartido contigo... o conmigo. Logro encontrar el punto en que el dolor es manejable y te paras al filo de la puerta, me ves con algo de sorpresa y me preguntas si necesito ayuda, te tardaste un poco en entenderlo pero al final estás algo preocupado. Desde mi orgullo y ansiedad por mantener la calma te respondo que no, que me cuesta un poco pero que ahorita lograré solucionarlo, como siempre. Me ayud...